Cuando escuchamos la palabra TEA (Trastornos del espectro autista) o, sobre todo, autismo, a la mayoría de las personas nos viene a la cabeza la imagen de un niño tapándose los oídos en el rincón de una habitación o de un aula, o la imagen de un niño huyendo a la hora de cantar el “cumpleaños feliz”.

Todo esto es porque, dentro del trastorno del espectro autista (TEA), la audición es uno de los sistemas sensoriales más afectado. Generalmente suelen presentar una hipersensibilidad auditiva que les puede llevar comportamientos de rechazo al estímulo auditivo fuerte o sorpresivo, observando conductas como:  aislamiento, taparse los oídos, asustarse fácilmente, aparentar falsa sordera, dificultades para conciliar el sueño, escuchar sonidos aparentemente inexistentes (como el del fluorescente de a luz…), miedo a los sonidos agudos y a lugares con reverberación. Todas estas son llamadas conductas desadaptativas evitativas.

También podemos observar conductas desadaptativas buscadoras de sensaciones debido al mismo perfil sensorial hiperreactivo. Por ejemplo, aquellos niños que no logran expresar que el estímulo auditivo está molestándoles, suelen ponerse más inquietos en lugares con altos niveles de ruido, buscando poder regularse a través del movimiento, ya sea corriendo, saltando, girando, lanzando objetos, golpeando objetos, deambulando, etc.

De igual manera, esta búsqueda puede darse en el mismo canal sensorial auditivo, siendo niños que autogestionan sonidos constantemente, golpeando objetos y haciéndolos sonar o incluso, gritando fuerte; todo esto, con el fin de inhibir el estímulo auditivo externo y tener el control del estímulo que está ingresando al sistema, en cuanto a duración e intensidad.

Todo esto les ocurre porque son personas altamente sensibles a la percepción de los sonidos (en concreto del tono), sobre todo a sonidos repentinos o inesperados, a sonidos continuos de alta frecuencia, y a ambientes ruidosos con múltiples sonidos, como, por ejemplo, los centros comerciales.

Con todo esto que hemos explicado, nos podemos hacer una idea de lo difícil que es, para estos niños, su día a día. Toda esta hipersensibilidad les puede generar angustia y ansiedad.

Y, ¿qué podemos hacer en Visualia para ayudar a tu niño con TEA?

Descubre qué podemos hacer en Visualia para ayudar a tu niño con TEA

Si normalizamos al máximo posible la sensibilidad a los estímulos, le ayudaremos a tolerar mejor esos sonidos y a hacer su día a día más llevadero.

No podemos cambiar el entorno acústico, pero SÍ la adaptación del niño con TEA a este entorno.

Y, ¿cómo lo hacemos? Con el método de Sistema de Estimulación Neuro-Auditiva SENA SYSTEM.

Aquí tienes un enlace para saber un poco más en qué consiste SENA.

Los cambios más importantes que se dan después del tratamiento con SENA son:

  • Menor sensibilidad a nivel aditivo
  • Mayor contacto a nivel visual
  • Mejora del lenguaje
  • Mejora en las relaciones sociales

Así que, si tu niño tiene TEA, ¡no lo dudes! En VISUALIA le podemos ayudar. ¡Consúltanos!