Fui a la inauguración de Visualia sin saber muy bien de qué iba todo aquello. Nos enseñaron las instalaciones y nos explicaron un poco a quién iba enfocado su trabajo y en qué consistía. Todos lo vimos estupendo y, además, era el único centro en toda Asturias dedicado a la terapia visual. Genial.

Pero cuando salí de allí, no tenía ni idea de para qué servía. Pasaron unos meses y nació mi segundo hijo. El primero ya tenía 6 años. Estaba muy contento con su hermano pero al paso de los días, notábamos en Hugo, mi hijo mayor, una conducta diferente de la de siempre. Ya no sabíamos cómo atajarlo. Fue cuando decidimos llevarlo a Visualia y allí lo comentamos con Nansy. Ella nos explicó lo que podía intentar con Hugo y que le iba a tratar la vista más que otra cosa, pero esto le haría mejorar el comportamiento del crío.

Quiero decir que empezamos la terapia esperando “a ver qué pasaba”. Realmente le ha servido de mucho. En el colegio no lograba copiar de la pizarra y atender al profesor a la vez, dejó de leer (cuando siempre le había gustado), veía doble las letras, etc.

En fin, éste y otros problemas que Nansy nos fue descubriendo con los exámenes visuales que le hizo a Hugo. Hoy tengo que decir que estoy muy contenta con los resultados. Hugo saca muy buenas notas, copia todo de la pizarra sin problemas, no se pierde lo que la profesora dice y vuelve a leer sin que nadie le mande. Y le encanta.

Llevamos casi dos años de terapia y he de decir que realmente se hace pesado y largo. Tienes que buscar tiempo para ir a la consulta, trabajar con él en casa… Hay que organizar un poco tu tiempo y trabajando es difícil pero con todo, llegó a una conclusión: el fin justifica los medios. Y todo lo que sea necesario (y entre dentro de tus posibilidades) para que tu hijo tenga mejor calidad de vida es lo único importante. Mi hijo es más feliz, mejoró mucho su conducta, tiene una notable mejoría en cuanto a sus problemas visuales y para mí es lo que cuenta.

Gracias a Nancy y su equipo por lo que habéis conseguido.