Llevo un año viniendo al centro de Visualia y, después de un año he mejorado mucho gracias a unos ejercicios que me mandaban hacer en casa.

Algunos ejercicios eran más divertidos, otros eran más aburridos.

Viniendo a este centro he podido hacer cosas que nunca había logrado y han hecho que mejorase mucho y, lo más importante para mi, es que he aprendido qué sienten mis ojos.

Ahora sé cuando un ojo se me va hacia un lado y sé cuando tengo que corregirlo.

Lo que más trabajo me costó fue la convergencia, pero todo lo que trabajé durante un año me ayudó mucho.

Testimonio de paciente de Terapia Visual en Asturias Sara 11 años