Hace más de un año, de repente, empecé a ver doble. Fui a urgencias, me ingresaron y me hicieron mil pruebas. Todas dieron negativo y me dijeron que no era nada neurológico, que posiblemente fuera estrés. ¿La solución? Tener paciencia y esperar. En palabras del neurólogo, “esto puede durar tres días o tres años”.

Y esperé. Primero seguí trabajando, luego tuve que pedir la baja. Pero no mejoraba. Así que cuando me hablaron de la terapia visual, decidí intentarlo aunque no tenía ni idea de lo que era.

En mi primera cita, Nansy me hizo un examen visual y me explicó a grandes rasgos lo que íbamos a hacer. No me prometió resultados pero me dijo que lo íbamos a intentar.

Ahora, después de trabajar en ello varios meses, vuelvo a ver bien. Menos mal que no me limité a esperar.