Memoria visual - Visualia

¿Afecta a la memoria visual tener algún tipo de disfunción en la visión?

 

La memoria visual es una de esas capacidades cognitivas que actúan de forma silenciosa, pero decisiva en la vida diaria.

Si eres estudiante, seguro que en más de una ocasión te ha salvado de quedarte en blanco en un examen, ya que esta memoria te habrá permitido recordar la disposición de una página de tus apuntes y localizar mentalmente dónde estaba ese concepto por el que ahora te están preguntando.

Y también es la capacidad que te permite reconocer un rostro que has visto en pocas ocasiones o encontrar un objeto porque a tu cabeza llega la imagen mental de dónde estaba cuando lo viste por última vez.

En definitiva, este tipo específico de memoria permite codificar, almacenar, mantener y recuperar información visual que hemos visto como formas, colores, posiciones espaciales o secuencias de imágenes.

Cuando esta capacidad funciona correctamente, el procesamiento del entorno es más ágil y eficiente; cuando se ve comprometida, el impacto puede ser notable en el aprendizaje, la orientación espacial o la lectura.

¿Qué es exactamente la memoria visual?

Desde un punto de vista neurocientífico, la memoria visual es una modalidad de la memoria de trabajo y de la memoria a largo plazo que depende de la integración del sistema visual y distintas áreas corticales, especialmente el córtex occipital, parietal y temporal, así como estructuras implicadas en la consolidación de la memoria.

El proceso comienza con una percepción visual nítida y estable, continúa con la codificación de la información en el cerebro y finaliza con su almacenamiento y posterior recuperación. Para que este circuito funcione de forma eficaz, no basta con “ver bien”: es necesario que existan habilidades visuales bien desarrolladas, como una adecuada agudeza visual, coordinación binocular, control oculomotor y correcta percepción espacial.

Cómo afectan las disfunciones visuales a esta memoria

En este contexto, la pregunta es inevitable: ¿puede una disfunción visual afectar a la memoria visual? La evidencia clínica indica que sí.

Diversas alteraciones y disfunciones del sistema visual pueden interferir en la calidad de la información que llega al cerebro y, por tanto, en su posterior almacenamiento. Entre las más relevantes se encuentran:

  1. Errores refractivos no corregidos (miopía, hipermetropía o astigmatismo), que generan imágenes borrosas y dificultan una codificación visual precisa.
  2. Disfunciones binoculares, como la insuficiencia de convergencia, que obligan al cerebro a realizar un sobreesfuerzo para mantener la visión simple, desviando recursos cognitivos necesarios para la memoria.
  3. Alteraciones oculomotoras que afectan al control de los movimientos sacádicos y de seguimiento, esenciales para fijar y registrar correctamente la información visual.
  4. Problemas de percepción visual que dificultan la discriminación de formas, la orientación espacial o la memoria secuencial visual, especialmente relevantes en etapas escolares.

¿Se puede trabajar la memoria visual?

De nuevo la ciencia nos dice que sí. La terapia visual ayuda a trabajar la memoria visual. Mediante programas personalizados, basados en ejercicios progresivos, se entrenan habilidades visuales y perceptivas que están directamente relacionadas con la memoria visual, especialmente en niños y adultos con dificultades de aprendizaje o disfunciones visuales.

Cuando la base visual mejora, el cerebro recibe información más estable y organizada, lo que facilita su procesamiento y almacenamiento. En este sentido, la memoria visual no es una capacidad aislada, sino el resultado de un sistema visual bien integrado y funcional que en Visualia nos encargamos de cuidar, tanto el de niños como el de adultos.

Ven a vernos si alguno de tus hijos o familiares pequeños presenta problemas de aprendizaje en Asturias: aunque se tiende a achacarlos a otros factores, te sorprenderá saber en cuántas ocasiones hay un problema visual detrás.