En esta nueva entrada en la categoría de Aprender a aprender abordamos dos técnicas para no olvidar aquello que aprendemos durante el estudio o la vida cotidiana, en concreto abordamos dos técnicas para recordar lo aprendido: las representaciones mentales y el repaso.

Algunos datos sobre los ciclos de recuerdo y olvido

El psicólogo y filósofo alemán Herman Ebbinghaus, a finales del siglo XIX, realizó cientos de estudios que dieron mucha información sobre los ciclos de recuerdo y olvido.

Ebbinghaus descubrió que la mayor parte de faltas de memoria se producen inmediatamente después del aprendizaje:

  • En el plazo de 1 hora, se olvida más de la mitad del material original.
  • 9 horas después, se pierde un 60%.
  • En el plazo de 1 mes, un 80%.

La velocidad con la que olvidamos depende de diversos factores como:

  • la dificultad de la materia que tenemos que estudiar,
  • su representación mnemónica (reglas que utiliza cada uno para aprender y memorizar);
  • factores psicológicos y fisiológicos como la motivación, el estrés y el sueño.

Es más fácil recordar cuando estamos motivados y algo nos parece importante y es difícil recordar, a nivel consciente. Aquello que aprendemos desmotivados o está lejos para nuestro conocimiento porque nos es más dificultoso construir imágenes de representación visual o verbal que le den soporte.

Técnicas para recordar lo aprendido: representaciones mentales

Además de la motivación, se sabe que para aumentar la intensidad del recuerdo es necesario, por un lado, unas buenas representaciones mentales de lo que queremos aprender de forma significativa, por ejemplo, mediante mapas mentales y reglas mnemotécnicas de asociación y enlace, entre otras.

Técnicas para recordar lo aprendido: representaciones mentales

 

Técnicas para recordar lo aprendido: el repaso

Y por otro, el repaso basado en intentos activos de recordar la materia, especialmente el repaso espaciado.

Según el psicólogo Tony Buzan, “la ausencia de repaso perjudica a la memoria en un sentido amplio”. El repaso produce el efecto “bola de nieve” manteniendo los conceptos previamente adquiridos y facilitando así las conexiones con los nuevos aprendizajes. La neurociencia nos dice que para que un recuerdo se mantenga en la memoria a largo plazo, a los pocos minutos de una experiencia deben aparecer nuevas proteínas en nuestro cerebro, y para ello, es de vital importancia el repaso.

Así, mientras leemos el material que queremos recordar, parémonos de vez en cuando y pensemos brevemente en lo que estamos leyendo. Resumámoslo para nosotros mismos en una palabra o frase; liguémoslo a lo que viene antes o al contexto de nuestro estudio. Estos simples actos de revisión consciente son una de las herramientas más eficaces para aprender y recordar.

Pero lo que aprendemos, tenemos que mantenerlo vivo, que no se nos olvide fácilmente y para ello debemos hacer repasos espaciados de la materia a lo largo del tiempo porque se sabe que existe una estrecha relación entre la repetición en el tiempo y la eficacia de la retención.

Técnicas para recordar lo aprendido: el repaso

Técnicas para recordar lo aprendido en Visualia

Y a todo ello podemos enseñarte en Visualia. Aprenderás las estrategias necesarias para retener la información de una manera más eficiente: estrategias de lectura y comprensión, técnicas de elaboración de representaciones mentales que faciliten la memorización y procedimientos para temporalizar los repasos ya que, como hemos visto, son necesarios para mantener en la memoria a largo plazo lo que has aprendido el mayor tiempo posible.

Somos especialistas en estrategias para Aprender a Aprender. Pregúntanos cómo podemos ayudarte y resolveremos todas tus dudas.