Continuamente estamos pensando en cómo mejorar nuestras habilidades y destrezas en distintos ámbitos para ser más talentosos. Pero, ¿te has parado a pensar que en algo tan obvio como la lectura se puede ser mas eficiente?

La paradoja de la sociedad de la información es que mientras la producción de conocimientos crece exponencialmente, las habilidades lectoras se mantienen constantes o disminuyen.

El cambio acelerado en esta sociedad requiere una actualización de estas habilidades de forma continua para adecuarnos al nivel competitivo al que estamos sometidos. Un nivel competitivo que se manifiesta en nuestra vida profesional pero que también afecta a nuestra vida personal, a nuestros momentos de ocio, porque competimos con el tiempo.

¿Cómo surgieron?

Las investigaciones científicas y técnicas para la lectura eficiente comenzaron a desarrollarse a principios del siglo XX, cuando el volumen de la información escrita empezó a aumentar y a estar al alcance de mayor número de personas.

Experimentos precisos en neurofisiología demostraban que los movimientos del ojo son discontinuos, que para leer recorre la línea en una serie de saltos y pausas. La lectura sólo se produce durante las pausas. Esas pausas son irregulares en cuanto a número y duración, variando según los individuos y también según las características del material de lectura.

Las conclusiones de estos descubrimientos fueron el primer paso hacia las técnicas de lectura eficiente: Entreveían la posibilidad de impartir mejores hábitos de lectura a cada individuo, disminuyendo el número de pausas por línea. El ojo podía ser educado para aprovechar también su mayor campo de percepción.

El FBI, el precursor de la lectura veloz, comenzó a utilizar los nuevos métodos. Antes de la 2ª Guerra Mundial, si un observador no informado hubiese asistido a una sesión de trabajo en el F.B.I., seguramente se hubiera sentido desconcertado.

El material documental microfilmado se proyectaba para información de los miembros a una velocidad de pasaje que lo tornaba ilegible para nuestro hipotético observador. Es que el personal del F.B.I. se encontraba entre los principales adiestrados en las nuevas Técnicas de Lectura.

Desde entonces y hasta nuestros días las técnicas de lectura veloz se han ido perfeccionando nutriéndose del avance de las investigaciones científicas en dinámica cerebral, psicología experimental, neurofisiología, neurociencia…

Toda lectura representa un doble proceso, uno fisiológico y mecánico, que consiste en llevar la vista sobre las líneas escritas de un texto. Identificando los símbolos que van apareciendo, y otro de abstracción mental, mediante el cual la percepción sensitiva del proceso anterior provoca de inmediato una actividad cerebral que consiste en elaborar el significado de los símbolos visualizados.

Se puede leer más rápido y con mayor comprensión ▸▹ Leer para comprender

Es difícil aceptar que se puede leer más rápido y con mayor comprensión. Es que tenemos un PARADIGMA LECTOR (un modelo de lectura) tan marcado en nuestra vida que nos hace pensar que no puede haber otro MODELO O PARADIGMA. Las técnicas de LECTURA EFICAZ son un cambio de PARADIGMA LECTOR. Suponen un nuevo modelo para leer con alta eficacia, es decir, nos va a permitir leer y comprender más y en menor tiempo.

En la lectura convencional se lee detenidamente recorriendo el texto por palabras. Esto es equivalente a una escena a través de un pequeño orificio. A este tipo de acercamiento que impide la comprensión global se lo denomina, técnicamente, ‘lectura tubular’ en la que se utiliza la visión central.

Se nos ha enseñado, desde la escuela primaria, a leer de esta manera, que al principio es lógica y necesaria. El problema es que, de adultos, seguimos leyendo de esta manera ineficaz en comparación con la metodología de la lectura rápida.

La lectura eficiente es una colección de métodos de lectura que pretenden aumentar los índices de velocidad de lectura, sin reducir la comprensión o retención del contenido leído.

Con la lectura rápida nos proponemos poder leer y comprender todo lo que pueda abarcar nuestro campo visual, es decir, nuestra visión central y periférica y no solo centrar nuestros ojos en cada palabra. La visión central es limitada, corta; en cambio, la visión periférica tiene una amplitud angular más grande; casi 180°. En la lectura debemos aprovechar al máximo los dos tipos de visión.

Leer para comprender bien los textos

La lectura veloz es mejor para la comprensión que la lectura lenta.

Usar la visión periférica permite ver muchas palabras al mismo tiempo. A mayor cantidad de palabras que se vean por fijación, más rápido se leerá. En consecuencia, la mayor velocidad viene dada por un mejor aprovechamiento del campo visual.

Además, también mejora la comprensión del texto. Las palabras tienen más significado cuando son leídas en asociación con otras. Es como un rompecabezas. Una sola pieza no da mucha idea del cuadro total, sin embargo, muchas piezas juntas dan una mejor idea de lo que será el resultado final. Lo mismo ocurre con la lectura. Una sola palabra no contribuirá a la comprensión de lo leído. Pero un grupo de palabras dará una mayor idea y conducirá hacia una rápida y mejor comprensión del texto.

Leer para comprender y comprender mejor lo leído

Leer para comprender

En definitiva, existen técnicas de lectura que nos permiten ser lectores más eficientes. Para ello debemos cambiar nuestro paradigma lector y comenzar a entrenar con las técnicas necesarias. Acudir al gimnasio de la lectura al principio requiere un poco de esfuerzo, pero después, se instalan en nuestro cerebro hábitos y conductas automáticas de lectura eficiente .

Si alguien ha aprendido hace años a escribir a máquina, se habrá dado cuenta que después de muchos ejercicios, surge lo que parece mágico: ¡pudo escribir sin mirar el teclado y de forma automática!

Si tienes interés y quieres ampliar información, no dudes en ponerte en contacto con nosotras y te ayudaremos leer para comprender.