Cuando hablamos de higiene visual nos referimos a una serie de pautas cuyo objetivo es ayudarnos a utilizar los ojos de forma eficiente y saludable. Se trata de un abanico de directrices genéricas que iremos adaptando en función de las necesidades específicas de cada persona. 

Empezamos hablando de algo clave, un tema al que muchas veces no se da la importancia que merece: la iluminación. Lo primero a tener en cuenta es que, a la hora de estudiar o trabajar, no podemos quedarnos únicamente con un punto de luz manteniendo el resto de la estancia a oscuras. Tenemos que disponer de una buena iluminación ambiental, al ser posible natural. Después, sí que podremos ubicar una luz hacia el ordenador, los apuntes o lo que estemos haciendo. En el caso de las personas diestras, la luz ha de quedar a la izquierda. Si somos zurdos, a la derecha. 

Pasamos ahora a hablar de la postura. La espalda ha de estar recta, con los pies apoyados en el suelo, las piernas en 90º y los brazos pudiendo apoyarse cómodamente en la mesa. Si trabajamos delante del ordenador, hay que hacer todo lo posible por evitar el estrés visual (enrojecimiento de ojos, lagrimeo, sequedad, visión borrosa…). ¿Cómo? Interiorizando las siguientes pautas: 

  • Colocar la pantalla frente a 40-50 cm de los ojos. 
  • Ajustar la altura de la pantalla para que la parte superior quede a la altura de los ojos.
  • Manteniendo los brazos pegados al cuerpo..
  • Manteniendo la espalda bien reclinada sobre la silla. 
  • El ángulo de las piernas debe ser entre 90 y 110 grados y los pies estar apoyados en el suelo o en un reposapiés.

Ejercicios para relajar la vista

  • Mirar hacia derecha e izquierda.
  • Parpadear.
  • Hacer pausas cada hora de trabajo y mirar al horizonte un minuto o dos.
  • Rotar la cabeza con suavidad.

La higiene visual, clave para niños y adultos 

Una mala postura al trabajar frente al ordenador o al hacer los deberes puede provocar molestias oculares. Además, una mala postura puede denotar problemas oculares. Es decir, si vemos que un niño adopta una mala postura en el aula o se acerca demasiado al libro puede deberse a que padece una miopía aún no diagnosticada. No en vano, la postura corporal y la vista están estrechamente relacionadas.

Muy vinculado con la higiene visual está el tema de los descansos. Si estamos trabajando, haremos una parada de unos 10 minutos más o menos cada dos horas de actividad. Aprovecharemos para levantarnos, cambiar de postura y mirar a un punto lejano para relajar la vista. 

Pasamos ahora a hablar del parpadeo, algo esencial sobre todo si trabajamos delante de una pantalla. Al fijar la vista en un objeto cercano la frecuencia de parpadeo involuntario se reduce y el ojo estará menos hidratado. Por eso, tenemos que acordarnos de parpadear de forma voluntaria. En definitiva, la higiene visual es algo que se puede y debe trabajar, mediante una terapia visual adecuada y con la ayuda de profesionales si es preciso.