Me llamo Ana, tengo 8 años y mi historia comenzó hace dos años cuando mi profesora de primero empezó a anotarme algo en los ojos que no iba bien, sobre todo cuando leíamos, me preguntaba si veía bien y yo siempre les respondía que sí. Un día se lo comentó a mi madre… que me comía las letras, me perdía mucho, me metía bastante por las hojas y, sobre todo, que me cansaba con solo leer dos renglones… Por eso ella pensaba que no veía bien y tenía muy claro que no era un problema de dislexia ni nada parecido, vamos que no era un problema de logopeda.

Entonces fuimos al oculista, me miraron bien y nos dijeron que tenía la vista perfecta, que veía bien de lejos y de cerca, que no tenía ningún problema.

Seguí con mi problema, pase a segundo de primaria con la misma profesora del año pasado e insistía en que algo tenía, y tampoco sabía cómo ayudarme y claro… mi rendimiento no era el esperado.

Hablando del tema con otras personas, le hablaron a mi madre del optometrista, se informó y así fue como llegamos a Visualia, ya que otras personas que habían estado aquí nos hablaron muy bien del centro y nos decidimos a probar.

Enseguida nos recibieron y Nansy, con unas pruebas que me hizo, vio el problema que tenía. ¡No sabía usar mis ojos! Qué cosa más extraña. Pues sí, tenía un problema de enfoque grande que enseguida supo solucionar.

Comenzamos en julio de 2014 con la terapia, duró un año, al principio parecía difícil pero nada de eso, los ejercicios eran divertidos y enseguida me hice con ellos, todos los días le dedicábamos media hora y cada semana me los corregían y me hacían las pruebas correspondientes… “Súper controlada” estaba.

Y ahora estoy contentísima porque después de este año, ahora uso correctamente mis ojos, no me como nada, no me canso al leer como antes y, sobre todo, fue un año sobresaliente en el colegio.

Estoy muy agradecida a Nansy, Rosa y Silvia por el trabajo que hicieron conmigo y por ayudarme a corregir mi problema y por su gran paciencia cuando no venía con muchas ganas de trabajar.

¡Ah!, y Mara, gracias por recibirnos siempre tan alegre, tan familiar y tan pendiente de todo…

 

Testimonio de paciente de Terapia Visual en Asturias: Ana, 8 años