Hola a todos:

Me gustaría contar lo que ha supuesto para mí y para mi familia entrar a formar parte de las personas con suerte que han encontrado en Visualia una solución a lo que otros habían planteado como un problema.

Me enteré de la existencia del centro después de un cúmulo de casualidades. Resido en Santander y tengo un hijo de ahora 5 años al que como recomendación del pediatra llevé a una revisión a un oftalmólogo.

Después del primer susto, cuando me di cuenta de que el niño no veía bien, nos dieron un diagnóstico de hipermetropía en un ojo, de tres dioptrías. A raíz de esto, nos pidieron que le tapáramos el ojo bueno durante un mes. Como no recuperó nada, nos volvieron a pedir que se lo volviéramos a tapar otro mes. También lo hicimos. Tampoco recuperó.

Por esas casualidades de las que hablaba, me enteré de la existencia de Visualia y visto que no obteníamos ningún resultado con lo que el oftalmólogo nos pedía que hiciéramos, decidimos llevar al niño a una revisión.

Nuestra sorpresa fue mayúscula cuando ellos nos dicen que han visto una lesión en el cristalino del ojo del niño. Decidimos con ello llevarle a un especialista en este tema para que nos dieran un diagnóstico correcto (esta vez). Y así fue.

Volvimos para empezar a trabajar con el niño, una vez que realmente sabíamos lo que tenía, aunque el especialista nos aseguró que no se podía hacer nada y que con esta edad era definitivo que hiciera un ojo vago y se quedará como está en cuanto a visión.

Nos hablaron del método Syntonic. Nos parecieron explicaciones y razonamientos coherentes, en cuanto a cómo funcionaba y por qué y, sobre todo, cambiamos nuestra percepción de tener un problema a haber encontrado una solución. Nos parecía absurdo pensar que, con la capacidad cerebral que se supone que tenemos, fuera ya definitivo que con 4 años que entonces tenía el niño, nos dijeron que iba a hacer un ojo vago y que no había nada que hacer al respecto.

Empezamos con el Syntonic, que estimula directamente el cerebro en la zona correspondiente a la visión y, aunque son tratamientos que pueden parecer relativamente cortos, los resultados han sido espectaculares. La catarata sigue existiendo, por supuesto, pero además de la agudeza visual hay otra serie de aspectos que conviene tener en cuenta y que son tan o más importantes que aquella.

A raíz de este tratamiento, el niño ha evolucionado rápidamente, casi de forma espectacular en aspectos como motricidad gruesa y fina, ha aprendido a leer de forma segura en 3 semanas, se ha ampliado mucho su campo visual, dándole una seguridad al jugar, correr, saltar y desarrollar todas las actividades físicas que le están haciendo disfrutar de los juegos como nunca lo había hecho y, lo que para nosotros es lo más importante, todo esto ha hecho que la seguridad personal y la autoestima del niño se dispare y haya cambiado hasta su temperamento.

Consideramos que el cambio ha sido enorme y pensamos que hemos salido de una situación en la que el fracaso escolar estaba casi garantizado, para entrar en otra en la que el niño lee con interés y se mueve con una seguridad tremenda, tanto en el aula como fuera de ella. La semana pasada le ha leído un cuento a su hermano pequeño, con una ilusión y una seguridad que hasta hace unos meses era impensable.

Testimonio de paciente de Terapia Visual en Asturias: Hugo, 5 años