Estrés visual - Visualia

Qué es el estrés visual y cómo puede afectar al rendimiento escolar y laboral.

Da igual que seas estudiante o que trabajes frente a un equipo informático: hoy en día, la mayor parte de la población de todas las edades pasa demasiado tiempo con los ojos puestos en una pantalla. Se estudia frente al ordenador, se trabaja frente a un monitor, se gestionan muchas tareas a través de aplicaciones e, incluso, se descansa mirando el móvil.

Por ello, es normal que hoy el estrés visual se haya convertido en una alteración tan frecuente. No es una percepción subjetiva sin base científica: la evidencia clínica confirma que el esfuerzo visual prolongado para ver de cerca, especialmente cuando miramos dispositivos digitales, incrementa la aparición de síntomas oculares y visuales que dan lugar a este problema.

Por este motivo, hemos considerado importante dedicarle un artículo en nuestro blog explicando qué se considera exactamente estrés visual, cuáles son sus síntomas y cómo puedes mitigarlo para que no repercuta en tu rendimiento académico o en tu vida laboral.

¿Qué es el estrés visual?

Se considera estrés visual, también denominado astenopia, al conjunto de molestias derivadas de un sobreesfuerzo del sistema visual producido, principalmente, por mantener durante mucho tiempo la vista fijada en distancias cortas.

Este aparece cuando los mecanismos de acomodación y los mecanismos de convergencia, responsables de enfocar y coordinar ambos ojos en tareas cercanas, trabajan de forma sostenida y prolongada en el tiempo, sin descansos adecuados.

Evidentemente, la llegada del smartphone ha sido determinante para la extensión del estrés visual entre todo tipo de personas, ya que la reducción del parpadeo frente a pantallas y la alta demanda cognitiva agravan el problema.

¿Cuáles son los principales síntomas de sufrir estrés visual?

Los síntomas más habituales incluyen:

    • Fatiga ocular o sensación de pesadez en los ojos
    • Visión borrosa intermitente, especialmente al cambiar de cerca a lejos
    • Dolor de cabeza frontal o periocular
    • Escozor, sequedad o lagrimeo excesivo
    • Dificultad para mantener la concentración visual
    • Sensibilidad aumentada a la luz

¿Cómo repercute en el rendimiento escolar o laboral?

Sufrir estrés visual puede afectar muy negativamente al rendimiento que una persona tiene en el ámbito académico o profesional. El problema es que, en la mayoría de casos, resulta difícil rendir mejor ante una pantalla cuando esta es la causante de gran parte de ese estrés.

En el ámbito escolar, el estrés visual puede traducirse en:

    • Lentitud lectora y falta de comprensión de lo que se lee
    • Pérdida frecuente de la línea al leer
    • Bajo rendimiento en tareas escritas
    • Evitación de actividades que requieren esfuerzo visual prolongado
    • Agravamiento de otros problemas visuales

En el entorno laboral, sus consecuencias incluyen:

    • Disminución de la productividad
    • Errores en tareas de precisión
    • Mayor fatiga al final de la jornada
    • Incremento del absentismo por cefaleas o molestias persistentes

¿Qué se puede hacer ante un problema de estrés visual?

Ante cualquiera de los síntomas descritos es fundamental acudir a centros especializados que puedan valorar tu caso y diagnosticar si, efectivamente, presentas síntomas de estrés visual o si, por el contrario, puedes estar sufriendo algún otro tipo de disfunción o patología visual.

Quizás los adultos puedan darse cuenta de estos síntomas de forma más evidente, pero los niños pequeños no. De ahí la importancia de prestarles atención, especialmente, cuando están realizando tareas escolares a corta distancia. Muchas veces, una bajada en el rendimiento escolar se achaca a otros factores externos sin tener en cuenta la relación tan directa que guarda ese bajo rendimiento con la visión.

Por eso es fundamental realizar revisiones periódicas a todas las edades. Al margen de esto, una forma de evitar el estrés visual, en la medida posible en estos tiempos de pantallas que corren, es siguiendo estas pautas básicas:

    • Aplicar la regla 20-6-20: cada 20 minutos, mirar a 6 metros durante al menos 20 segundos
    • Ajustar la iluminación y evitar reflejos en la pantalla
    • Mantener una distancia adecuada respecto a cualquier dispositivo
    • Parpadear de forma consciente para preservar la película lagrimal

 

Cuando los síntomas persisten, es fundamental acudir a centros especializados en los que se pueda realizar una evaluación visual integral como es el caso de Visualia.

Contamos con profesionales cualificados y con innovadora tecnología que nos permite analizar el funcionamiento binocular y acomodativo, la agudeza visual, el seguimiento visual… y así saber exactamente cuál es el problema y establecer un programa específico y personalizado de terapia visual en Asturias.

Cuidar tu visión no es un lujo: es una herramienta esencial para aprender y trabajar con eficacia.