Cuando empezamos, nos pusimos unos objetivos a conseguir y con dedicación y ganas, los hemos conseguido.

Fue una experiencia buenísima para los dos.

Para Guille, porque obtuvo el cambio que tanto necesitaba para mejorar en todos los aspectos; está más tranquilo, se centra más, ya no le llaman tanto la atención en clase.

Esto le llevó el periodo de un año de ejercicios visuales y auditivos, que lo consiguió a base de esfuerzo y constancia.

Y para mí, porque le veo más tranquilo, más positivo y mejoró su autoestima.

Por supuesto, para una madre es muy importante ver que su hijo se encuentra bien.

Vemos que hemos madurado y eso nos hace un poco más fuertes.

Estamos muy agradecidos por la ayuda que nos han ofrecido y el apoyo que nos han brindado.

Es un honor y un placer conoceros.

Un saludo,

Testimonio de paciente de Terapia Visual en Asturias:  Guille, 13 años