Mi experiencia en Visualia comenzó en septiembre del 2019. Hasta esa fecha yo tenía dolores de cabeza cuando estudiaba, me acercaba mucho al papel y tenía la cabeza inclinada para un lado cuando escribía, mi caligrafía era pésima … Fue entonces cuando mis padres me decidieron llevar a la optometrista, que yo no sabía lo que era, me habían dicho que no era como el oculista al que yo había ido en el pasado y con el que me había operado dos veces.

Conocí a Nansy y me hizo un examen visual y me explicó -para sorpresa mía-, que mis dolores de cabeza y malestar al estudiar eran debidos a la vista, como los otros problemas de caligrafía y cansancio. Además, resultaba que uno de mis ojos, el izquierdo no trabajaba y solo veía por uno, con lo cual no tenía visión en 3D.

Estos problemas, excepto el 3D por culpa de la operación, me contó ella que se podían solucionar y, de hecho, desde entonces no me ha dolido la cabeza ningún día. Cierto es que la visión en 3D me ha costado muchísimo trabajo por culpa de que me tocaron el ojo y eso ha requerido de mucho más trabajo, pero he obtenido algo de resultado.

La terapia comenzó con el Syntonic y las luces de colores extrañas. Ya al principio empecé a apreciar cambios, como que tenía un mayor campo visual. La propia terapia comenzó después con ejercicios para conseguir la visión binocular, los cuadernos de memoria, los sacádicos… Notaba cómo iba mejorando ya que no me notaba cómo mi cabeza se alejaba del papel, como en clase podía copiar más rápido y cómo no me notaba tanto cansancio al estudiar. Eran pequeños detalles en la vida pero te vas dando cuenta de cosas que hasta entonces parecían chorradas, como ver que ya no te comías el papel con la mirada y demás. La verdad, que ya solo por eso merecía la pena todo el esfuerzo realizado. Los juegos me gustaban bastante, son muy interesantes porque piensas que en realidad no hacen nada pero, la verdad te ayuda mucho en el aprendizaje como, por ejemplo, visión espacial, que es muy útil. Lo que más duro me resultó fue la convergencia y, sobre todo, la divergencia debido a la operación pero con esfuerzo he conseguido un poco y me ha permitido ver un poco en 3D. Ya he podido ir a ver una película en 3 dimensiones y he sentido alguno de los efectos.

Podría concluir diciendo que la terapia visual me ha ayudado mucho en mi vida diaria, ya que he notado cómo ya no tengo cansancio a la hora de estudiar y ya nunca me duele la cabeza. En definitiva, tanto esfuerzo merece la pena porque los resultados que uno ve son impresionantes y te ayudan un montón.

Testimonio de paciente de Terapia Visual en Asturias Pablo 19 años